Una carta para ti Esteban, a cinco años de tu partida física

23032850_917478155086530_5577327708498765524_n

No sabía si escribirte Esteban. Tuvieron que pasar cinco años para decidirme a hacerlo, no porque no estuvieras presente, porque siempre has estado iluminando el camino y en cada acto de amor a la humanidad, tu memoria guía el sendero de una nueva Colombia. No lo había hecho por el dolor que me causa tu partida física, sobre todo, cuando vivimos un momento único en nuestra lucha, esa que  desde tu corta vida, marcaste en cada paso que diste hasta el día de tu asesinato: ese fatídico 5 de noviembre de hace cinco años, cuando en medio del combate, empuñando tu fusil, fuiste alcanzado por tres balas que acabaron con tu vida física.

 Recuerdo el día en que sentado al frente el computador de mi casa, al lado de mi madre, recibí esa llamada de un camarada de la clandestinidad para avisarme que ya no estabas: quede sin aire, sin saber que decir o hacer. Recuerdo que llevaron tu cuerpo a Popayán y que el deber como revolucionario, me llevo a mirar tu cuerpo por última vez, ese cuerpo delgado vistiendo  la camiseta de tu equipo, el Once Caldas.

Ay Esteban!, mi camarada, compañero, parcero del alma, cuanto dolor me alberga saber que las balas de la oligarquía no permitieron que pudieras estar en ese momento, que de seguro tus aportes serian invaluables, tu marcada sonrisa en ese rostro delgado daría moral para la lucha, tu voz de aliento para seguir en el combate, ya no en armas, pero si con la “palabra tensa”, como dirías en tu bello poema que vive en tu propia voz: SI ES QUE HE DE IRME PRONTO, ese poema que visionando tu futuro, termino siendo realidad, una cruda y difícil realidad para quienes te conocimos, aprendimos de ti y te llevamos como ejemplo.

 Como tú mismo lo dijiste, dejaste esa semilla, esa flor en el corazón de la tarde, ese poema que ilumina nuestro horizonte, dejaste tu legado para las luchas venideras que debemos librar, abriéndonos trochas para llegar a cada campesino, indígena y negro que mal viven en los apartados territorios de la inmensa geografía Colombia, esa geografía que te vio crecer, compartir lo poco que tenías con cada hombre o mujer del común que necesitaba de pan o una voz de aliento y que fue testigo de tu caída en el combate guerrillero en las montañas de Suarez.

Parcero, son cinco largos años donde el recuerdo de verte por primera vez en Tacueyo no se borrara, donde escucharte en las charlas, reuniones o simplemente en medio de la recocha, perduran en la memoria de todas y todos quienes te conocimos. Ya es media década donde aún tengo presente nuestras conversaciones acerca de los textos de Renán Vega o Néstor Kohan.

Te arrebataron de nuestro lado físicamente pero aquí continuas, en nuestras memorias, en cada pensamiento, sueño, acción, llanto o alegría, en cada paso que damos por un mundo mejor. Eres ese gigante que entregó su vida por el bienestar colectivo, y nosotros, pequeños enanos que estamos encima de tus hombros, por ello tenemos el deber histórico de mirar más allá del horizonte, de estar a la altura de la situación que hoy enfrentamos: nuestro sueño de una Colombia nueva al servicio de las grandes mayorías desfavorecidas es hoy más vigente que nunca. Ese, nuestro sueño hoy se alimenta de nuevas generaciones, de jóvenes, niñas y niños a los que tú les dedicabas tiempo aún en las situaciones más difíciles de la guerra. Este, nuestro sueño se nutre de la experiencia de grandes combatientes que como tú, iluminan el camino con el ejemplo.

En tu memoria Esteban, por la alegría que nos dio la vida de haberte conocido, te digo que seguimos firmes y la moral en alto, con la sencillez que debe caracterizar a cada verdadero revolucionario, aportando y enseñando lo poco que tenemos, aprendiendo cada día más de nuestras y nuestros camaradas, aferrándonos a nuestros sueños y preparando nuestro futuro, ese futuro que llevará tu nombre como el gigante que fuiste. A vos Esteban, que no quisiste nuestro llanto, que preferiste nuestra lucha, te decimos que no descansaremos hasta alcanzar una Colombia en paz con justicia social.

5 de noviembre de 2017.

Por: Ramón

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s