A propósito del primer año de la firma del primer Acuerdo de Paz

El 26 de septiembre del 2016, se vivió uno de los días más importantes para Colombia, pues se firmaba un Acuerdo de Paz en la ciudad de Cartagena; este gran evento, contó con la presencia de actores internacionales como Ban Ki-Moon, 15 presidentes de América Latina, entre ellos Raúl Castro, anfitrión de proceso de diálogos, además de organizaciones sociales, actores políticos del país, y cientos de colombianos que nos reunimos en las plazas o parques principales para acompañar de corazón este importante hecho.

Pese a la importancia que tenía terminar 52 años de guerra en Colombia, se convocó a las urnas el 2 de octubre, para decir sí o no a lo planteado en el Acuerdo, en este proceso se vio evidenciado la maquinaria y el poder de los señores de la guerra, a quienes ésta, les ha dado más alegrías que tristezas, pues con su campaña mediática mentirosa lograron desviar la mira de algunos colombianos, para decir No.

El proceso no paró ahí; ya que los delegados del gobierno, las Farc y la oposición se tuvieron que sentar de nuevo y llegar a nuevos consensos, consensos que se ven plasmados en la firma del nuevo acuerdo de paz, evento que esta vez se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá, con esta firma y sin las negativas de la oposición, o bueno con menores negativas de parte de este sector, se empezó la implementación del Acuerdo Final de Paz.

El primero de los pasos fue la movilización de la guerrillerada a las antiguamente conocidas como Zonas Veredales de Normalización, y desde aquí, el gobierno empezó a pelar el cobre, como popularmente hablamos; pues las Zonas donde iban habitar los guerrilleros no se encontraban en óptimas condiciones, sin embargo, la voluntad política de este grupo armado va más allá de lujos y cuestiones de habitabilidad, otro de los elementos que mostro la poca voluntad de implementación del Acuerdo, fue la puesta en Marcha de la Amnistía para los presos de las Farc, por temas como Rebelión y hechos conexos a esta acción, el tema más álgido es lo ocurrido con el Fast Track, medida aprobada para la sanción de normativas que blinden y forjen la implementación de este Acuerdo.

Del otro lado de la moneda, encontramos una organización guerrillera que dejó las armas, entregó un inventario de sus bienes y empezó la lucha desde un partido político, que tiene entre sus objetivos principales, contribuir a la consolidación de un nuevo país, un país con una verdadera Paz y Justicia Social; sin embargo, el gobierno colombiano ha dejado ver que la institucionalidad no está en las condiciones de implementar cada una de las acciones pactadas en el documento mencionado.

Todo esto a propósito del primer año de la llegada de la paz en Colombia.

ACPA Cauca.

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