Los que no han vivido la guerra y las consecuencias de ésta, no querrán nunca la paz; Un viaje a Tumaco.

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Tomada de: Corporación Nuevo Arcoiris

Mi ruta comenzó el viernes 04 de agosto del 2017, viajé desde las 7:00 pm, y entré a Tumaco, casi a las 9:00 am del día sábado, mientras entraba a Tumaco, empecé a observar sus extensiones de tierras en las que vi, grandes plantaciones de palma de aceite y recordé, que este monocultivo había traído grandes problemas a dicha región, entre ellas la aparición de estructuras armadas que se encargan de proteger dichas extensiones de tierra.

Además de estos cultivos, en el horizonte también se avistaban pequeños e improvisados cementerios, que hasta llegar al centro de Tumaco, conté aproximadamente siete de ellos. Esto también trajo a mi mente, las implicaciones de ser un municipio que limita con el océano y cuenta con cultivos ilícitos.

Para los que conocemos un poco las dinámicas del conflicto, los cultivos ilícitos son una de las razones por las cuales, actores armados ilegales influyen en las comunidades, si recordamos un poco, en esta parte del pacífico colombiano, hizo presencia el Bloque Libertadores Sur, de las Autodefensas AUC y claramente, la guerrilla de las FARC, por ser una región importante, geográficamente.

Entre cementerios y cultivos de palma de aceite me encontré una valla que hacía alusión a Simón Trinidad, y en la parte de abajo, se encontraba la nueva insignia de las FARC, un corazón, formado con unas manos; esto, me llamo mucho la atención, la razón; había visto muchas paredes, con iniciales de ELN, FARC y AUC.

Seguimos en nuestro recorrido y minutos después vi en un parpadeo unos militares que vestían de manera diferente, esto me hizo pensar en la existencia de una Zona Veredal de Transición y Normalización, Ariel Aldana.  Después de pasar esta ZVTN, llegué al centro de Tumaco, lugar nada atractivo a la vista de cualquier turista, mientras pasaba la mirada encontré un centro lleno de basura, muchos tarros plásticos queriendo ser llenados con agua de lluvia. Los niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos, reciclaban agua en medio de lo precario de este territorio.

Al llegar a la playa del Morro, empecé a notar la escases de agua y energía, pero principalmente el olvido por parte del Estado; sin embargo, se trataba de conocer y disfrutar la estadía. Al día siguiente, fui a dar un paseo en lancha alrededor de la isla el Morro, lugar turístico de la zona, este consiste en pagar $ 7000 o $10000 y el encargado de la lancha te contará algunas cosas importantes de lo que ves alrededor.

Lo primero que menciono, hizo alusión a la pobreza del lugar, con unas palabras muy particulares: “hacia el lado derecho se encuentran las personas que tienen el botín” y unos metros después, menciono, la necesidad de contar con servicios públicos de calidad para región. Lo mencionado lo ligo, a la cantidad de personas que viven de los manglares y la piangua, de la población de Tumaco, que aproximadamente corresponde a 200 mil habitantes, 10.000 de ellos, viven de ese producto y si eso no es suficiente, se ha dispuesto un lugar del mar, para la pesca de consumo.

Lo vivido en dos días, aparte de llenarme de tristeza y desolación; me permitió llenarme de esperanza y hacer parte de la generación que de una u otra manera contribuirá a la implementación de unos Acuerdos de Paz, que ayudaran a mitigar de cierta manera las consecuencias del abandono por parte del Estado y el conflicto armado.

Por: Lina María

10 de agosto de 2017

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