Por la paz, adiós a las armas!

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Colombia vive un día histórico. Luego de 53 años de levantamiento armado, la guerrilla más antigua de América Latina dejo las armas producto de los acuerdos pactados entre ellos y el gobierno Colombiano en La Habana. Ahora se espera que el establecimiento cumpla con lo pactado.

La vocación de paz de la insurgencia se ha mostrado en cada momento del proceso de paz. A pesar de los tropiezos, de negociar en medio del conflicto, la esperanza de acabar con décadas de guerra donde cayeron guerrilleros, militares y población civil, es hoy, una etapa que culmina en nuestro país. Con la dejación de armas por parte de las FARC-EP se cierra el capítulo de hacer política por medio de las armas, para dar paso a la palabra como instrumento de poder y de construcción de nación.

El difícil camino recorrido para llegar hasta este punto no fue fácil y aún persisten enormes amenazas contra este momento único: los constantes ataques de la ultraderecha que con mentiras han generado malestar y parte de la sociedad, el crecimiento y copamiento paramilitar en los territorios viene en aumento, los asesinatos sistemáticos a los líderes sociales, comunitarios y defensores de derechos humanos, el incumplimiento por parte del gobierno a los acuerdos y una institucionalidad lenta que limita la implementación efectiva y pone en peligro su esencia, son una realidad que debe terminar para que verdaderamente crezca en campos y ciudades la paz estable y duradera.

En el Cauca, departamento olvidado por el Estado, de pobreza enorme y que vivió en carne propia la dura confrontación armada entre insurgencia y fuerzas Militares, espera no volver a escuchar el traqueteo de las ametralladoras, de bombardeos militares y de acciones que fueron el común  de las comunidades que sobrevivieron en medio del conflicto armado.

En la capital caucana, en pleno centro de la ciudad miembros de organizaciones campesinas, afros, indígenas y urbanas, se agruparon para escuchar lo que ellos sembraron durante los duros años de lucha por la solución política y negociada al conflicto: la dejación de armas como un paso hacia la construcción de la paz.

Las FARC-EP hoy se acaban como organización guerrilla para pasar a ser en pocos meses un partido político legal, sin embargo los problemas de los colombianos continúan – la pobreza, falta de salud, tierra, educación, democracia, y en general buen vivir -, dejando ver que el discurso de la ultraderecha, de achacar los males de la sociedad a la insurgencia, fue siempre una gran mentira.

Las FARC ha empeñado su palabra  y está cumpliendo. Es turno del gobierno, de implementar lo acordado; y de la sociedad, para exigir que la implementación se lleve a cabo con la mayor celeridad y la esencia de lo pactado en La Habana se construya en campos y ciudades.

Por: Agencia de Comunicaciones Prensa Alternativa Cauca (ACPA Cauca)

27 de junio de 2017

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