Orígenes del conflict0: mirada económica (I)

miram-narvaez

Por: Agencia de Comunicaciones Prensa Alternativa Cauca (ACPA Cauca)
6 de marzo de 2017

Comprender los orígenes del conflicto social y armado colombiano es indispensable para la construcción de una paz estable y duradera. El Pueblo colombiano tiene el derecho de conocer las causas de los desplazamientos, los asesinatos, las desapariciones que se cometieron en su contra. Para avanzar en la reconciliación nacional y en la reparación de las víctimas, es importante identificar los conflictos que surgen del modelo económico, el sistema político, el Estado, su formación social y la cultura imperante, dirigidos a fomentar la exclusión, la violencia y la legitimación de un orden social capitalista.

Las expresiones de la rebelión armada son una consecuencia en la constitución de un orden social y económico excluyente, su nacimiento es netamente defensivo. En esa medida, la violencia en Colombia es de carácter estructural y sistemática.

El conflicto colombiano, tiene su origen en las formas económicas y políticas de la invasión española, instituciones que fueron de alguna manera perpetuadas por los herederos de una casta criolla pro-monárquica. Las disputas del siglo XIX, posteriores a la independencia, expresaron la disputa entre los intereses de artesanos y comerciantes: su visión republicana liberal chocó desde el 20 de julio de 1810 (grito de independencia) con la visión retrógrada, continuista y conservadora de personajes como Santander, Camilo Torres Tenorio, que buscaban perpetuar los privilegios de la aristocracia procolonialista.

Para Jairo Estrada, la conformación del régimen de acumulación capitalista de los años 20 hasta los 60 es indispensable para conocer los orígenes del conflicto colombiano [1]. La consolidación de la economía cafetera, la sustitución de importaciones y la explotación petrolera, fueron los inicios de un proceso de modernización e implementación de la economía capitalista mayoritariamente, con un lento proceso de transformación en la agricultura, donde se mantuvo en buena medida la esclavitud, y en la que la concentración de la tierra ha sido factor desencadenante de conflictos agrarios.

La burguesía cafetera naciente de aquella época, logró consolidar una posición predominante gracias a su peso en la economía nacional: el café fue el producto por décadas de mayor exportación y generación de divisas para la acumulación y modernización del capital.

Para esta época, la violencia “desempeñó una función ordenadora de las relaciones sociales capitalistas en proceso de despliegue.”[2] Las comunidades campesinas no obtuvieron la ansiada reforma agraria integral y fueron severamente reprimidas. Las directrices de la burguesía cafetera fueron las que primaron en el campo, el sector industrial se puso a la cabeza de las actividades económicas, siempre desestructurando la protesta social.

El proceso de acumulación capitalista en Colombia no es para nada distinto a lo que Marx entendía hace ya más de dos siglos: el despojo viene de la mano de la acumulación de unos pocos, en un gran proceso de conflictividad entre las clases. El capitalismo productivo, la sustitución de importaciones, la creciente urbanización, la concentración de la tierra, fueron la ley social para determinar los orígenes del conflicto, primero social, luego armado.

[1] ESTRADA, Jairo. Acumulación capitalista, dominación de clase y rebelión armada. Elementos para una interpretación histórica del conflicto social y armado. En; Comisión histórica del conflicto y sus víctimas. pág. 6.
[2] Ibídem. Pág. 9.

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