Que la pasión del fútbol se viva en paz!

whatsapp-image-2017-02-19-at-19-39-57-11Por: Benjamín Muñoz
4 de marzo de 2017

El choque de dos grandes del fútbol colombiano debe ser motor para ver el deporte desde la óptica de la cultura de la paz, que permita construir sentido común de cara a una nueva Colombia.

Que las FARC-EP y el gobierno colombiano hayan culminado una conflicto armado de más de cincuenta años por medio de la negociación, nos ha dejado una gran lección: hasta las más crudas situaciones se pueden solucionar de por medio del dialogo, poniendo al centro la reconciliación y a quienes más le ha afectado. Ahora, la violencia no debe estar en ningún espacio de la sociedad.

Mañana, América de Cali jugará su primer partido de liga, luego de volver a la A, contra el Atlético Nacional. Dos grandes equipos, de grandes hinchadas, protagonistas de triunfos y derrotas. Uno, que como el Ave fénix revivió de las cenizas para volver a donde pertenece, otro, robustecido, ganador de la copa libertadores, el torneo de fútbol más importante del continente.

En una sociedad tan violenta como la nuestra, permeada por una cultura contrainsurgente que los medios masivos de comunicación han apalancado, sin derecho a la educación y sin oportunidades reales para crecer dignamente, este partido pude ser el centro de la confrontación entre las barras bravas, personas a las que el establecimiento nunca le ha garantizado sus derechos, miembros de la misma clase pobre.

Para quienes vemos el fútbol como una pasión, que seguimos a nuestro equipo, que celebramos cada triunfo y lloramos la derrota, queremos ver gambetas, goles, escuchar cantos, sentir cada minuto de juego, pero no queremos ver que la violencia entre el mismo pueblo se apodere de la cancha, el estadio, sus alrededores. Este tipo de violencia que bajo un discurso, el establecimiento rechaza vehementemente, mientras en la realidad no le importa solucionar. Un discurso y acciones serviles al negocio del fútbol, de la FIFA y las empresas deportivas, que los hinchas de las capas sociales, que despojados de sus derechos, le rinden culto.

Mañana queremos ver hinchas que amen el fútbol, pero sobre todo, que amen la vida, la paz. Que este esperado juego –sea el marcador que sea- entre los diablos rojos y el Nacional sea el inicio de una nueva cultura deportiva, que eduque socialmente, que reconcilie barras bravas, que construya nuevas emociones y razones por la paz, y aborrezca el negocio y la violencia entre el mismo pueblo.

Si las guerrilleras de las FARC-EP bailan con los miembros del ejército, es un deber de los hinchas bailar al ritmo de los cantos y los goles!

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